Contra viento y marea...

Seguiré escribiendo, contra viento y marea, aunque el mar embista y haga que mi nave encalle, aunque me lance contra las rocas, seguiré escribiendo.
Escribo porque quiero, canalizo a través de las letras, porque me inspiro o, sencillamente, porque me apetece hacerlo
A quien no guste lo que escribo nadie le obliga a leer, que se marche con viento fresco, que ignore mis letras, su color y su sentido, pues no le concierne lo más mínimo, lo que escribo es mío y a quien yo quiera hacer partícipe de ello.

Si no gustas de lo que lees, márchate sin más, no dejes huella, no es necesario.

13/09/2010

Madrid, noche en blanco

Es sorprendente cómo cambian las ciudades según sea de día o de noche, al menos a mí me ocurre, cambia la óptica que tengo de esos sitios.

Anoche a las once aterricé en Madrid, era la noche en blanco... en blanco estaba Atocha para mi sorpresa pero al salir a la calle… miles de madrileños y foráneos invadíamos las calles. Madrid había sido tomada pacíficamente ¡por la cultura!

Era un placer saber que podías hacer casi lo que quisieras, desde entrar al Reina Sofía a pasearte por los muy privados y exclusivos salones de la Real Academia pasando por el Museo del Prado, la Casa de los Escritores y un largo etcétera tan grande casi como la Villa.

Vayamos al metro pues las calles por Atocha están intransitables, es imposible caminar del gentío que invade las aceras... Bajamos en Sol y al salir a la Plaza, cuesta trabajo distinguir algo de ella pues la muchedumbre invade el pavimento, sí, el reloj sigue ahí, marcando las horas... casi la una de la madrugada mientras un chico con capucha y mascarilla dibuja sobre algo que parece una pizarra pero que a su vez está proyectada a través de una cámara en una pantalla gigante, y con música y a golpe de spray crea ante los ojos perplejos de los espectadores que allí estamos… ¡¡un radiocasete!!

Nos vamos, hay demasiada gente para poder seguir apreciando la original obra de este chico, camino de la Plaza Mayor y esto se convierte en una odisea pues la marea humana casi nos arrastra hacia las calles aledañas pero tras luchar un poco por mantener el rumbo aparecemos en la plaza cuadrada, con sus soportales y terrazas, casi permanece ajena a esta noche en blanco madrileña pues allí no se desarrolla acto alguno.. curioso... Atravesamos la plaza y nos vamos hacia el Palacio de Oriente, pasando por la Ópera pero, por desgracia, ya ha cerrado sus puertas así que seguimos calle abajo y ahí está el Palacio, invadido de gente, de música y de luz.

Delante de la fachada principal se aprecian unos bloques, o eso parece al menos a lo lejos, con luces que se proyectan sobre ellos y se mueven al ritmo de la música que suena... un fado? Nos acercamos más, mejor haber permanecido en la distancia, los bloques son cubos de basura, reciclada en su mayoría y la verdad, no huele muy bien....

Detrás de estos bloques, una cola kilométrica de gente que ansía entrar en el Palacio para visitarlo... demasiada gente, nos vamos al Templo de Debod!

Niños y jóvenes, y algunos no tan jóvenes, hacen cola para... ¡jugar a la play, a la Wii, crear un spot publicitario con la Wii y su imagen real y la creada! Una serie de carpas ha sido dispuesta delante de las tranquilas aguas que cuidan del templo... vayamos detrás, la imagen del templo reflejada en el agua es sencillamente maravillosa, hay calma, oscuridad, apenas luz eléctrica y eso sí, música de fondo pues en Moncloa está Carlinhos Brown y ¡hasta aquí llega su ritmo!

Tras una pausa disfrutando de la calma de la noche nos dirigimos a Plaza de España, donde un rato antes ha acabado un concierto, ni idea de quién ha actuado pero a juzgar por la cantidad de basura generada por los chicos del botellón... no era ópera precisamente ;-)

Salimos de los jardines pues no se puede transitar debido a la cantidad de basura y de gente y nos plantamos ante la Gran Vía de Madrid, que ha sido cortada para el disfrute de los noctámbulos: a lo largo de la calzada se han dispuesto diferentes atracciones y "cosas", casi indefinibles, que forman por unas horas parte de la decoración urbana.. Columpios soportados por grúas, toboganes hechos por tubos metálicos de construcción, jardines improvisados sobre contenedores así reutilizados, algunos con espantapájaros y todo ¡y lechugas plantadas!

Y ahí concluimos la noche en blanco, eran más de las tres de la mañana, tras haber recorrido la Gran Vía y casi haber llegado a los pies de la Cibeles, dimos media vuelta y nos fuimos a dormir... la noche en blanco seguía, y creo recordar que a las seis de la mañana aún se oía la fanfarria en la calle...

Madrid esta mañana ha vuelto a ser la ciudad dominical soleada propia de estas fechas, ha sido un placer ver cómo la Plaza de España estaba perfectamente limpia y la Gran Vía, por otro lado, había vuelto a ser la calle transitada por viandantes y tráfico, pero, durante una noche fue la estrella de la capital... la que más brilló en esta noche en blanco.


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