Contra viento y marea...

Seguiré escribiendo, contra viento y marea, aunque el mar embista y haga que mi nave encalle, aunque me lance contra las rocas, seguiré escribiendo.
Escribo porque quiero, canalizo a través de las letras, porque me inspiro o, sencillamente, porque me apetece hacerlo
A quien no guste lo que escribo nadie le obliga a leer, que se marche con viento fresco, que ignore mis letras, su color y su sentido, pues no le concierne lo más mínimo, lo que escribo es mío y a quien yo quiera hacer partícipe de ello.

Si no gustas de lo que lees, márchate sin más, no dejes huella, no es necesario.

05/03/2011

LA FELICIDAD ¿EFÍMERA?

¿Cuánto dura la felicidad? Es algo que merece la pena preguntarse, o no.
A veces las cosas más simples nos hacen felices, a veces los logros, alcanzar objetivos que nos habíamos marcado. A veces una simple sonrisa de un ser al que apreciamos o amamos nos da la felicidad.
Algo tan simple y sencillo.
Normalmente nos complicamos la vida pensando que no somos felices porque no hemos logrado nuestras metas; porque nuestro amor es frustrado; porque nuestro trabajo no nos llena ya sea por un motivo u otro; porque no tenemos lo que queremos...
Si supiéramos ver, y sobre todo, apreciar, las pequeñas cosas que forman nuestro mundo nos daríamos cuenta de que sí que somos felices porque, aunque sólo haya sido durante décimas de segundo, así nos hemos sentido, algo nos ha hecho sonreír, algo ha iluminado nuestra mirada, algo ha hecho que el tiempo se pare por un momento y nos hemos sentido bien, no bien, mejor, de un modo genial, excepcionalmente bueno.
Es lo que ocurre con el amor, al inicio de una relación, cuando somos correspondidos, nos sentimos en un estado de exultación que hace que todo sea maravilloso, que nada nos parezca un problema porque sencillamente, somos felices.
Cuando, por el contrario, el amor desaparece, o somos traicionados o sencillamente se deja de amar, nos sentimos las personas más desgraciadas del mundo, infelices.
Sufrimos porque perdimos un perfecto estado de felicidad.
De modo que, disfrutemos de cada segundo vivido, de cada momento de felicidad que haya en nuestras vidas, por absurdos o pequeños que nos parezcan porque eso y sólo eso es lo que nos da el aliento de la vida, lo que hace que la vida merezca la pena y que nos hace sentir vivos.
No contemos cuánto dura la felicidad, disfrutemos y celebremos cada momento en que seamos felices y, cuando nos sintamos tristes, decaídos, cuando creamos que nada merece la pena, que la vida ha dejado de sonreírnos, recordemos alguno de los momentos en que hemos sido felices y volveremos a serlo al revivir esos instantes de felicidad que han inundado nuestras vidas.

No hay comentarios: