Tu abrazo era cálido
como el calor de un hogar.
Tus labios, sinuosos
deseosos de en mí explorar.
Fuiste seda en mi piel
El licor que mi garganta abrasó
Mas dulce, pues nunca dolió
Siento la brisa del mar que recorre mi cuerpo
como antes hicieron tus manos
Sin vergüenza ni pudor
Por toda mi geografía
La dulce brisa acaricia
donde, a tus labios, más le gusto posarse
Con la misma delicadeza
como tú acostumbrabas tener
Dulce brisa en mi piel
Contra viento y marea...
Seguiré escribiendo, contra viento y marea, aunque el mar embista y haga que mi nave encalle, aunque me lance contra las rocas, seguiré escribiendo.
Escribo porque quiero, canalizo a través de las letras, porque me inspiro o, sencillamente, porque me apetece hacerlo
A quien no guste lo que escribo nadie le obliga a leer, que se marche con viento fresco, que ignore mis letras, su color y su sentido, pues no le concierne lo más mínimo, lo que escribo es mío y a quien yo quiera hacer partícipe de ello.
Si no gustas de lo que lees, márchate sin más, no dejes huella, no es necesario.
Escribo porque quiero, canalizo a través de las letras, porque me inspiro o, sencillamente, porque me apetece hacerlo
A quien no guste lo que escribo nadie le obliga a leer, que se marche con viento fresco, que ignore mis letras, su color y su sentido, pues no le concierne lo más mínimo, lo que escribo es mío y a quien yo quiera hacer partícipe de ello.
Si no gustas de lo que lees, márchate sin más, no dejes huella, no es necesario.
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