Hasta llegar al valle
de cuyo manantial
bebiste profusamente
Descendiste por la ladera
hasta llegar a un desfiladero
por dos montañas flanqueado
Seguiste al sur
siempre hacia el sur
Alcanzaste la meseta
mas volviste la mirada
y lo seguiste
Debías escalar esas montañas
Nada te gustaba más que coronarlas,
hacer sentir que eran tuyas
Estudiaste el ascenso
te tomaste tu tiempo
hasta que la cima
era por ti acariciada
Miraste hacia el sur
y hacia allá, de nuevo te dirigiste
Querías alcanzar el valle
por ti tan deseado
Te recreaste en el camino
pues pasaste de largo
para así, las laderas
que a ambos lados quedaban
detrás,
conquistar
El valle quedó atrás
pero volviste
Pues siempre fue tu sueño
Llegaste a él conducido por la sed
y de su manantial
bebiste
Contra viento y marea...
Seguiré escribiendo, contra viento y marea, aunque el mar embista y haga que mi nave encalle, aunque me lance contra las rocas, seguiré escribiendo.
Escribo porque quiero, canalizo a través de las letras, porque me inspiro o, sencillamente, porque me apetece hacerlo
A quien no guste lo que escribo nadie le obliga a leer, que se marche con viento fresco, que ignore mis letras, su color y su sentido, pues no le concierne lo más mínimo, lo que escribo es mío y a quien yo quiera hacer partícipe de ello.
Si no gustas de lo que lees, márchate sin más, no dejes huella, no es necesario.
Escribo porque quiero, canalizo a través de las letras, porque me inspiro o, sencillamente, porque me apetece hacerlo
A quien no guste lo que escribo nadie le obliga a leer, que se marche con viento fresco, que ignore mis letras, su color y su sentido, pues no le concierne lo más mínimo, lo que escribo es mío y a quien yo quiera hacer partícipe de ello.
Si no gustas de lo que lees, márchate sin más, no dejes huella, no es necesario.
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